Panamá, 31 de mayo de 2026.- Fueron cuatro días en que la marca penitenciaria ‘Remenditos’ brilló en el Centro Comercial Albrook Mall y el Casco Antiguo.

Cada uno de los entrañables peluches – Toto, Mía, Pepe, Patchi, Zary y Esmeralda – cuentan una historia a través de sus mensajes. Estos personajes, junto a artículos artesanales como llaveros, bolsas, porta audífonos, mochilas, tazas y carteras, han sido elaborados con mucho amor y ternura por las personas privadas de libertad de los distintos centros penitenciarios, reflejando el trabajo incansable que realiza el Plan Libertad del Ministerio de Gobierno (Mingob).

Estos productos, creados con propósito, creatividad y segundas oportunidades, se exhibieron en Albrook desde el jueves 28 hasta el sábado 30 de mayo, mientras que el domingo 31 se trasladaron hacia los estacionamientos del Palacio de Gobierno en pleno Casco Peatonal.

La actividad contó con una gran aceptación por parte del público, que acudió masivamente a los diversos stands en busca de los artículos de ‘Remenditos’, contagiando de emoción tanto a niños como a adultos.

Un privado de libertad del centro penitenciario de Tinajitas expresó que este proyecto impulsado por el Mingob, a través de la ministra Dinoska Montalvo, ha sido una luz de esperanza porque “representa segundas oportunidades para superarnos, una disciplina para hacer el trabajo y la resocialización para poder reintegrarnos a la sociedad”.

Por su parte, una privada de libertad del Centro Femenino de Rehabilitación compartió el profundo impacto emocional que tiene trabajar estas piezas porque “cada puntada que le damos a estos peluches es un pedazo de nuestro corazón que sana». Saber que alguien afuera va a tener en sus manos algo hermoso hecho por nosotras nos devuelve la dignidad. ‘Remenditos’ nos demuestra que nuestro pasado no define nuestro futuro y que, a través del arte, podemos pedir perdón y demostrarle a la sociedad que estamos listas para cambiar”.

Esta exitosa jornada de ‘Remenditos’ demuestra que el arte y la disciplina son herramientas poderosas para la transformación de las personas privadas de libertad, consolidando el compromiso del Mingob de seguir construyendo caminos reales hacia la resocialización de estos hombres y mujeres que hoy buscan un futuro digno, transformado y lleno de esperanzas.