Panamá, 11 de agosto de 2025. – Con un escenario imponente en el Centro Penitenciario La Nueva Joya, 96 privados de libertad escenificaron la obra musical Maestra Vida, del cantautor Rubén Blades, una historia de amor, lucha y resiliencia que se abrió paso en el tiempo, trasladándose desde la década de los 70 hasta hoy en prisión, una demostración del talento en los centros penitenciarios y que la resocialización es posible.
Se trató de un reto que nació en enero de este año con la anuencia del Ministerio de Gobierno (Mingob), a través de la Dirección General del Sistema Penitenciario (DGSP), en coordinación con la Pastoral Penitenciaria, el apoyo de la empresa audiovisual Grinch Audio y sobretodo, la dedicación de la población penitenciaria de La Nueva Joya, que pusieron todo su empeño para levantar una escenario a un nivel profesional.
Desde la primera melodía, diferentes escenas, bailes, se mostró esa reflexión poética sobre la vida y sus enseñanzas, una metáfora que explora la dualidad de las experiencias humanas, con las lecciones a través de la alegría y el dolor, el éxito y el fracaso.
Jorge Torregroza, director del Sistema Penitenciario, indicó que se lleva “una impresión súper agradable” del talento de los privados de libertad y que ellos – los reclusos- tienen “un problema porque la vara la han puesto alta, han ido creciendo y vamos a ver con qué nos sorprenden a final del año”.
“Lo más importante a destacar es que estos privados de libertad han trabajado por tres meses en absolutamente todo lo que hemos visto en la producción, escenografía, parte musical y producción; en fin, un esfuerzo que hemos apoyado desde el día uno desde el Sistema Penitenciario, vamos a seguir apoyando y que con este tipo de trabajo puedan conmutar pena”, recalcó Torregroza.
El privado de libertad, Eduardo Ruiz, quien hizo el papel de Carmelo, indicó que “estamos totalmente sorprendidos porque nunca pensamos alcanzar esto peros sucedió”. Mientras que el recluso Jesús Cedeño, quien en escena actuó como Ramiro, agradeció porque los hayan tomado en cuenta y “más que todos que si podemos, de aquí adelante hacer las cosas bien”.
Marlon Acher, privado de libertad coordinador de la obra, abrió el compás que para noviembre y diciembre vienen con más sorpresas y solicitó a los privados de libertad espectadores, que se sumen al proyecto.
El público lo engalanaron miembros de la Pastoral Penitenciaria, Defensoría del Pueblo, Policía Nacional, Ministerio de Educación, Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (Inadeh), Juntas Técnicas y personal directivo del Sistema Penitenciario.